martes, 8 de junio de 2010

CONFLICTOS

Conflictos bélicos, conflictos familiares, conflictos obrero-patronales, conflictos de intereses, conflictos entre universitarios. Estamos rodeados de conflictos y más conflictos. Parece que ya no hay desacuerdos, problemas, ni situaciones pesadas, sólo hay crisis y conflictos. Y todo el mundo tiene la manera perfecta para solucionarlos: analistas, comentaristas, políticos, mediadores, negociadores, religiosos, coaches, psicólogos y buscones.
Antes de hablar de las posibles soluciones a un conflicto, sería conveniente repasar algunos conceptos básicos, aunque sea para no lucir demasiado despistados cuando se discute el tema.
Una de las definiciones más aceptadas en la psicología social es la del conflicto como una situación, real o percibida, de difícil salida, en la que se enfrentan fuerzas opuestas en cuanto a creencias, valores y principios.
Tipos de conflictos
  •  Conflicto Intrapersonal (interno) ― Es el que ocurre dentro del individuo cuando existen dos o más motivos incompatibles entre sí. Este conflicto interno se hace patente, en menor o mayor grado en la teoría psicosocial de Erikson, en el concepto de disonancia cognoscitiva de Festinger, y hasta en el mecanismo freudiano de la racionalización.
Lewin (1935) identificó tres tipos de conflictos intrapersonales a los que llamó: (1) de atracción-atracción, (2) de rechazo-rechazo y (3) de atracción-rechazo En el conflicto de atracción-atracción, la persona se enfrenta a dos objetos que le son atrayentes o que desea, pero que son incompatibles entre sí (un viaje en crucero por el Caribe o un viaje a Europa en la misma fecha). En el conflicto rechazo-rechazo el sujeto se ve obligado a escoger entre dos situaciones desagradables (hacer las asignaciones o irse a la cama sin cenar). En el conflicto atracción-rechazo, el sujeto se enfrenta con actitudes o tendencias contradictorias dirigidas hacia el mismo objeto―ambivalencia― (comer un postre aunque padece de diabetes; sentir que se ama y se odia a alguien a la misma vez).
Este es el tipo de conflicto que se asocia con las crisis situacionales y con el proceso de tomar decisiones individuales.
  • Conflicto Interpersonal― El conflicto entre dos o más personas
  • Conflicto Intragrupal―El conflicto dentro de un grupo
  • Conflicto intergrupal―El conflicto entre dos o más grupos
Las causas principales de estos tres últimos son:
  • Objetivos y necesidades diferentes
  • Valores diferentes
  • Diferentes niveles de conocimiento
  • Diferencias culturales
  • Presunciones y suposiciones
  • Diferentes percepciones
Errores perceptuales comunes
Los conflictos pueden ser reales o percibidos. A veces vemos problemas donde no los hay y nos convencemos de que no hay salida. Y todo ello a base de nuestra interpretación de lo que ocurre a nuestro alrededor y de las ideas preconcebidas que tenemos en cuanto a la gente. Nos equivocamos cuando:
  • a la hora de juzgar somos más caritativos con nosotros mismos que con los demás
  • nos dejamos influenciar por lo que resulta más obvio
  • nos aferramos a las primeras impresiones aunque no sean las correctas
  • tendemos a pensar que los demás son similares a nosotros
  • tendemos a favorecer las impresiones negativas en vez de las positivas
  • culpamos a las víctimas inocentes por sus desgracias
  • votamos a un candidato por su apariencia física
 A veces una persona nos “cae mal” porque nos recuerda a otra con características similares, porque nos dejamos llevar por lo que otros han dicho de ella, porque nos causó una mala impresión, porque tiene tatuajes, se saca las cejas, habla de “Papito Dios y sus bendiciones ” o dice malas palabras. Y a la primera que nos haga, que se prepare.
Un ejercicio que podemos hacer antes de pasar juicio sobre una persona que nos parece potencialmente conflictiva es:
  • describir su conducta de manera objetiva o neutral
  • considerar por lo menos dos interpretaciones del porqué de su conducta
  • solicitarle una aclaración sobre cómo interpretar su conducta

Las fases del conflicto
Los conflictos no surgen de la nada. Para algunos estudiosos del tema, son sencillamente inevitables por nuestra condición humana y son consecuencia de nuestra interacción social. Pero es posible distinguir cómo se desarrollan los conflictos a través del tiempo y establecer sus diferentes fases:
  • Preludio― las variables que pueden contribuir al conflicto entre las partes
  • Evento precipitante―una acción específica, como un comentario o una crítica, que crea el conflicto
  • Inicio― una parte le hace saber a la otra que existe un conflicto
  • Diferenciación― las partes discuten los asuntos conflictivos y presentan las razones que sustentan sus posiciones respectivas
  • Integración/Resolución―las partes reconocen aspectos comunes y exploran las posibilidades de llegar a una solución
¿Cómo reaccionamos ante un conflicto?
Thomas y Kilmann (1976) identificaron cinco maneras básicas en que nos enfrentamos a los conflictos:
  • Acomodación ― sacrificar las necesidades y deseos propios para acomodar a la otra parte.
  •  Evitación ― ignorar el problema, cambiar el tema, para evitar o posponer el conflicto. La evitación puede ser útil como medida temporal o para tratar asuntos sin importancia y no recurrentes. En casos severos, la evitación puede incluir la ruptura de una relación o el abandonar un grupo.
  •  Colaboración ― trabajar juntos para encontrar una solución que beneficie a todas las partes. Aunque es un método excelente, la colaboración puede tomar mucho tiempo y no es adecuada cuando no existe entre las partes suficiente confianza, respeto o comunicación.
  • Compromiso―traer el problema a la superficie con una tercera persona presente. La meta de la resolución de conflictos es llegar a un acuerdo y, generalmente, esto implicará un compromiso.
  • Competencia― afirmar el punto de vista de una parte a expensas de la otra. Puede ser útil cuando el lograr los objetivos particulares es más importante que la relación entre las partes.
Para resolver los conflictos
El que todas las partes se sienten “en una mesa” de negociación siempre me ha parecido una imagen genial. Los visualizo a todos con las piernas colgando sobre las sillas. Pero eso no viene al caso.
Se habla de soluciones ganar-ganar, perder-perder, ganar-perder.... Unos pierden, otros ganan, y ganamos o perdemos todos a la larga. Se habla de mediación, negociación, arbitraje, e intervención divina. No basta la buena intención para resolver un conflicto. La intención es importante, pero hay que saber lo que se está haciendo y para qué y para quién.
Ya lo dijimos antes...zapatero a tus zapatos. Hay personas muy competentes que son mediadores, negociadores o árbitros que traducen las percepciones individuales en percepciones grupales y que poseen las herramientas y la preparación necesarias, más allá de la buena voluntad.
Puede que seamos nosotros, con nuestras percepciones erradas, las verdaderas causas del conflicto. Vamos a sentarnos “a una mesa” con los que, por el momento, no comparten nuestras ideas.
Y vamos a dejar que los profesionales hagan su trabajo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada